"Prefiero la cruel realidad por encima de la bondadosa mentira que me haga sentir bien"

La verdad

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Mafalda siempre estara vigente.

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jueves, 15 de noviembre de 2007

Sobre el creer y el pensar.

Encontre, esta referencia que pienso vale la pena compartir con ustedes mis dos lectores:

Todo el mundo debe saber o recordar que cuando Hitler y Mussolini hablaban públicamente la gente les creía y aplaudía. Les adoraba como dioses. Eran “líderes carismáticos”, tenían un poder secreto de seducción que no nacía de la credibilidad o de la verdad de lo que decían, sino del modo sugestivo con que lo decían, de su elocuencia, de su arte histriónico, quizás instintivo, quizás pacientemente ejercitado y aprendido. Las ideas que proclamaban no eran siempre las mismas y en general eran aberrantes, simples o crueles; y no obstante, millones de fieles los ensalzaron y jalearon hasta la muerte. Hay que recordar que estos fieles, y entre estos también los diligentes ejecutores de órdenes inhumanas, no eran esbirros consumados, no eran (salvo pocas excepciones) monstruos: eran hombres cualesquiera.

Los monstruos existen pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos; más peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios listos a creer y obedecer sin discutir, como Eichmann, como Hoess, comandante de Auschwitz, como Stangl, comandante de Treblinka, como los militares franceses de veinte años más tarde, asesinos en Argelia, como los militares norteamericanos de treinta años más tarde, asesinos en Vietnam.

Hay que desconfiar, por tanto, de quien nos quiere convencer con medios diferentes de la razón, es decir, líderes carismáticos: hemos de ser cautos al entregar nuestro juicio y nuestra voluntad. Como es difícil distinguir entre los profetas auténticos y los falsos, es mejor sospechar de todos los profetas; es mejor renunciar a las verdades reveladas, aunque nos exalten por su simplicidad y su esplendor, aunque las encontremos cómodas porque se adquieren gratis. Es mejor contentarse con otras verdades más modestas y menos entusiasmadoras, las que se conquistan a base de esfuerzo, poco a poco y sin atajos, con el estudio, la discusión y el razonamiento; y que se pueden comprobar y demostrar.



Extraido de "Si esto es un hombre" de Primo Levi.

8 comentarios:

Djini Domina Venti dijo...

Pero es como dices tú: cuesta más trabajo pensar que creer.

TORK dijo...

Yo por eso nomás creo que pienso... pero luego me desengaño.

Fab dijo...

otras veces ni siquiera es creer, es simplemente seguir una corriente de masas aunque todo sea un absurdo, ¿caray como puede uno sustraerse de la multitud?
Palomilla engentada

V for Vancouver dijo...

Todo mundo necesita creer en algo. Yo creo que tomaré una cerveza.

Djini Domina Venti dijo...

Pues yo creo en mí...pues sí, creo en mí.

Juan Fleites dijo...

Siempre he defendido esa posición, es imposible que un solo hombre tenga tanto poder, uno no cree en ellos, sino en lo que hay detrás de ellos; así como los Talibán reclutaban gente de escasos recursos para su guerra, Hitler hizo lo mismo con sus Jóvenes Hitlerianos, gente de escasos recursos igual, estos, desde luego, se volvieorn fieles y agradecidos con quién les tendió la mano cuando el resto les ignoraba, y de paso, contagiaron a los que no creían; aún sucede en esta época, no es tanto cuestión de creer o pensar, sino de recursos, el dinero dobla voluntades; METROPOLIS, de Fritz Lang, sigue vigente.

Djini Domina Venti dijo...

Pero la verdad creo que para muchos sí es cuestión de tomar la decisión creer que es lo más fácil o dar un paso más allá y ponerse a pensar, muchos y creo que la gran mayoría tenemos la elección... para esos muchos no es cuestión de recursos, es cuestión de no quedarse en el creer.

V for Vancouver dijo...

Yo pienso que te hace falta volver a escribir...